
Haciendo que los calentadores de techo sean realmente inteligentes
Si has pasado tiempo en un taller frío, sabes perfectamente cómo es: enciendes el interruptor, esperas eternamente a que el aire se caliente, pero sigues sintiendo frío. Por eso me gustan tanto los calentadores de onda corta infrarroja: no necesitan calentar el aire; simplemente emiten calor directamente sobre ti y tus herramientas.
Pero si quieres ir más allá de un simple interruptor de encendido/apagado y conectar estos dispositivos a un sistema domótico o a un sistema de calefacción inteligente, hay algunas cosas que debes tener en cuenta para evitar dañar tu casa.
La parte relacionada con el hardware
Lo que hay que saber es que no puedes simplemente conectar un array de infrarrojos de alta potencia a un interruptor inteligente. Si lo intentas, destruirás el circuito en unos segundos. En su lugar, utilizamos un intermediario: un relé resistente o un contactor inteligente. Piénsalo como un “guardia personal”. Tu controlador inteligente envía una señal de baja tensión al contactor, quien a su vez se encarga de encender o apagar la energía. Es un sistema sencillo, pero es la única forma segura de hacerlo. Una vez que todo esté configurado, solo tienes que pulsar “Modo Invierno” en tu teléfono y sentirás el calor en tu piel casi al instante.
¡Fin de la espera!
Lo mejor de los calentadores de infrarrojos es su velocidad. Son realmente rápidos. A diferencia de esos sistemas de aire forzado que necesitan tiempo para calentar un gran horno y hacer que el aire circule por las rejillas, las lámparas de infrarrojos están listas para funcionar en cuanto reciben energía. Si añades algunos sensores de temperatura, el sistema se convierte en un ciclo cerrado: en cuanto el espacio de trabajo alcanza la temperatura adecuada, se interrumpe el suministro de energía. Así, ya no tendrás que sudar en tu taller porque olvidaste apagar el calentador.
La realidad
Bueno, no todo es magia. Al añadir tecnología inteligente, los cables se vuelven un poco más complicados. Ahora tienes que lidiar con líneas de alta tensión y cables de datos de baja tensión en el mismo espacio. Y, seamos honestos: el Wi-Fi a veces falla, y las redes Zigbee también pueden dejar de funcionar. Lo último que quieres es quedarte congelado en tu garaje porque el dispositivo responsable de controlar la calefacción decide actualizarse. Por eso siempre coloco un interruptor físico en la pared. Si la tecnología falla, basta con girar el interruptor para que la calefacción funcione de nuevo. Simple.
Una última cosa: no escatimes en el tamaño del fusible. Estos calentadores consumen una gran cantidad de electricidad en cuanto se encienden. Asegúrate de que tu cuadro eléctrico pueda soportar ese aumento de carga, de lo contrario pasarás más tiempo reparando los fusibles que trabajando realmente.