
En una línea de preparación de pizzas o hornos rotativos muy ocupados, el problema radica en la dificultad para mantener el control sobre el proceso de cocción. La pizza ya preparada permanece allí, esperando ser servida, pero antes de que uno se dé cuenta, la corteza se ablanda, el queso pierde sus propiedades y los ingredientes adicionales se secan. No se puede seguir manteniendo el ritmo de preparación sin que la siguiente pizza se queme. Por eso hemos creado este emisor de calor por infrarrojos: permite mantener los alimentos a la temperatura adecuada, sin convertir la cámara de cocción en un ciclo de recalentamiento.
Lo importante detrás de este sistema El emisor utiliza elementos de cuarzo de onda corta que se activan rápidamente, respondiendo en segundos en lugar de minutos. Las unidades típicas funcionan con 240 V, con una potencia de 1,5–2,5 kW. Tienen un tamaño compacto, lo que les permite caber en espacios reducidos y en ventanas de visualización. El calor se dirige directamente hacia la superficie del alimento, permitiendo así mantenerlo a una temperatura segura sin sobrecalentar su interior. El diseño del haz de luz mantiene la parte delantera del alimento caliente, mientras que la superficie donde se encuentra el alimento permanece más fría. De esta manera, se reduce el riesgo de que el alimento se queme y se minimiza la pérdida de humedad.
Por qué es ideal para el flujo de trabajo En una estación de preparación de pizzas, el emisor mantiene las rebanadas y las pizzas enteras a una temperatura de 65–70°C, evitando que la corteza se queme demasiado. En una tienda de panadería, ayuda a mantener la textura de la corteza intacta, permitiendo que los cruasanes y el pan permanezcan frescos por más tiempo. Dado que el calor se entrega de forma inmediata, el equipo puede pasar rápidamente de la fase de cocción a la de almacenamiento, reduciendo así el tiempo entre la preparación del alimento y su servicio al cliente. Como resultado, hay menos productos defectuosos, tiempos de servicio más estables y se consume menos energía por hora de almacenamiento, en comparación con dejar el horno encendido todo el tiempo.
Qué considerar Los emisores de infrarrojos funcionan mejor cuando están dirigidos hacia el producto, no hacia la bandeja donde se encuentra el alimento. Por lo tanto, la posición correcta es clave. No son un sustituto del calor generado por el horno; deben considerarse como un complemento para mantener el alimento a temperatura adecuada. Planifique bien los espacios y el flujo de aire para evitar zonas calientes, y asegúrese de que el emisor se adapte correctamente al soporte en el que se encuentra el alimento, para evitar un calentamiento desigual. Al operar a máxima potencia, la vida útil de la lámpara disminuye. Es necesario realizar controles periódicos y tener piezas de repuesto listas para los momentos de mayor demanda.